FOOD ADVENTURES, PAULIE SAYS

LA VESPA

Hace un par de noches asistí con un grupo de sibaritas a una degustación en un restaurante de la localidad llamado La Vespa Vista Mare. Anteriormente había ido al lugar a tomar un ferry a Contadora, así que conocía su ubicación y no su comida. Cuando recibí la invitación acepté sin pensarlo, creo que nunca negaría una experiencia gastronómica y menos tratándose de comida italiana.

Ubicado en la terraza del Trump International Hotel and Tower (ya se, desafortunada referencia del bad hombre), ofrece una vista que complementa la experiencia. No nos dejemos engañar por el nombre de la torre, porque siempre se encuentra una pepita de oro, y como nos comentaba una de nuestros anfitriones, ofrece una vista que no tiene ningún otro lugar en la ciudad. Ah, y música en vivo.

Nos recibieron con un menú de degustación diseñado a modo de una mesa tradicional de familia italiana, no podía faltar el Prosecco, antipasti (las entradas) para compartir y alentar la convivencia entre los comensales. El ambiente estaba hermoso, justo frente al mar y al muelle de donde parte el ferry y los catamaranes a islas paradisíacas. Pero no era foodie friendly por el asunto de la iluminación, así que tuve que recurrir a trucos auxiliares. Nos presentaron el menú y la intención tras el mismo. El por qué el risotto y no una pasta, por qué i primi piati no es lo mismo que i secondi…

A todo esto, nadie en la mesa sabía que viví en Italia por un año, y luego de eso me convertí en una persona muy difícil de complacer en cuanto a cocina italiana. Cuando vives de pasta, panini y panzerotti por un año…#TheCarbLife

Comenzamos con el Antipasto rústico (salami, mortadella y prosciutto) y una bandeja de pan artesanal. Lo amé, podría comer esa bandejita todo el día. En el menú decía que comeríamos una bruschetta de Brie y Parma, y Focaccia. Eso no sucedió, me quedé con las ganas. Luego nos sirvieron un salmón ahumado con aguacate y la Burrata. Me gustó muchísimo la ensaladita del salmón y la burrata estaba super cremosa y era complementada por la salsa de pimentones rostizados.

La velada continuó con el risotto de porcini e tartufo, arroz de arborio con hongos y trufas. La presentación me pareció super Versace, opulenta, y el sabor era muy bueno, sobresalía el queso Grana Padano y el aceite de trufas. Pero sin ofender al chef… al arroz le faltaba cocción y mantequilla. Normalmente el risotto es cremoso, este estaba algo seco. Sin embargo, siento que de volver, lo pediría otra vez a ver si fué cuestión de tiempo y volumen. El lugar estaba repleto.

Luego nos trajeron el secondo piato, Filete de corvina alla Mediterranea. El pescado estaba MUY bueno. Perfecta cocción, se le sentían las aceitunas pero no lo opacaban, y los tomates aportaban buen nivel de acidez. No soy muy fan de la salsa roja, pero hizo un buen par con el plato. Además que la presentación estaba bien lograda. Para terminar, un tiramisú de la casa. Algunos comensales opinaron que tenía mucho cacao, pero yo lo encontré perfecto, nunca es demasiado chocolate. ¿Mi crítica? Quería más. Nos ofrecieron acompañarlo con un cappuccino. Pero vamos, eran como las 11:00pm y a esas horas nadie necesita mas cafeína, aunque me arrepiento porque definitivamente lo hubiese pedido.

Al final, el gerente nos agradeció la visita, nos invitó a regresar y como no quería dejarnos ir, nos mandó a buscar unos Limoncellos de cortesía. Ya estaba cansada luego de un largo día, con más alcohol de lo que normalmente tomo pero ¡pa dentro ese shot!

Muchas gracias a Degusta Panamá por la invitación y a La Vespa Vista Mare por una memorable velada junto al mar. El servicio fué buenísimo, muy atentos. Si les gusta la comida italiana, los tragos y quieren estar cerca del mar, y quizás hasta dar un paseo en un bote, este es el lugar perfecto. Yo regresaré, aunque quizás vaya a su restaurante en Obarrio a probar las pizzas, ya saben, para fines investigativos.

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