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Review: Justice League – Creer juntos en la Verdad y la Justicia

Existen pocos conceptos más cursis que la “Liga de la Justicia”, y en el mundo rudo de DC Films, la trama cómica de unirse para “hacer el bien” se convierte en unirse para detener a un mensajero cósmico con el poder de terraformar la tierra, al igual que los malvados kryptonianos.

Por primera vez me mantuve alejado de trailers para no recibir toda la historia via YouTube, porque Batman v Superman fue de las películas que me hicieron entender por qué los Spoilers causan daño al disfrute (un concepto desconocido al yo más joven).

Posiblemente la parte dorada en esta película (ese momento en que al fin te cautiva una historia), en la cual se ganó mi atención y credibilidad fue durante una persecución amazona que arrastra al espectador hacia la perspectiva de las guerreras míticas cabalgando hacia un refugio inalcanzable. Co-producida por Cruel and Unusual Films, Liga de la justicia baila sin duda al ritmo de tambores de Deborah y Zack Snyder, reina y rey espartanos de batallas con coreografías simbólicas, que se toman su tiempo para que hasta el mensaje más sutil se martillado con fineza apta para todo público, haciéndole creer que está viendo algo profundo.

La película tiene su profundidad, pero lamentablemente no involucra mucho a Aquaman. Involucra menciones sutiles al cambio climático y funge más que nada como una secuela apropiada a Batman v Superman. Desde el inicio de Justice League nos damos cuenta que la película trata sobre un mundo cambiante. Ya el ambiente de esperanza universal traída por el Hombre de Acero se ha derretido tras su partida, y el crimen vive suelto en manifestaciones de crisis social y una clase media en declive. El clima global ha cambiado y hasta Batman ha hecho lo que hace mejor: prepararse para morir. El mensaje es uno simple para las actuales generaciones: vivir es bueno. Y es en esta defensa de la vida que se unen nuestros héroes, en un ritmo más fluido del que se podría normalmente esperar de DC Films, criticados enormemente por su dificultad con ritmo (gracias, Wonder Woman, las mejoras son aportes primariamente tuyos).

Pero es en este amor a los simples mortales que yace el corazón del filme. sobre todo por su enfoque a una familia rusa que sirve al público como indicador que en el futuro, no solo el mercado chino será el que domine la representación Hollywoodense. En un mundo con Trump, las pelis mainstream deben demostrar que Rusia también es víctima de un clima afectado por los seres humanos. Al menos los rusos no se ofenden tanto cuando se insulta su cultura. Blyat!

Cada personaje pasa por un crecimiento heroico. Bruce recupera un sentimiento que él mismo llevó a la muerte (y el tema de perder seres vinculados emocionalmente con él es el fuerte de Batman), Barry busca tener un empleo estable que aumente sus valores, Arthur enfrenta su identidad abandonada y se acerca a Mera, Victor descubre que lo que ha perdido de su humanidad no es su empatía, humor, o sentido de ética, sino sus dudas y miedos. Diana y Clark no cambian porque son seres astrales eternos. Pero el miedo es un tema presente desde el principio hasta el final de la película.

Como el vino, el ícono de Batman solo puede mejorar mientras más películas se hagan de él o con él. Ciudad Gótica se ve propiamente adaptada a un medio que pretende unir lo antes separado. Importado desde Mindhunter, Bill Tench nos enseña la significancia del miedo en la película: atraer a los Parademonios presentados en la precuela. Es aquí donde Snyder se luce con su aporte a guion con fortaleza en sus temas, flaqueza en diálogos de tensión, y variedad continua de tono. Flash ayuda con la ligereza, abordando lo desconocido con su curiosidad juvenil. Cyborg representa cómo la tecnología puede ejercer control sobre la humanidad, al igual que cómo obedecer al cerebro puede llenar el corazón. Aquaman representa la búsqueda de un hogar, y la Mujer Maravilla representa soportar la adicción humana a la muerte para poder estar en paz con el planeta donde viven nuestros héroes.

 

El villano es un ideal de dominio, conquista y destrucción descontrolada. Su misión es en servicio a un ser cósmico superior, disfrutando del caos causado con insultos y misantropía sublimados solo por su sumisión a la Madre del Poder, en un discurso de feminismo subvertido clásico de Cruel And Unusual Films.

Entiendo si a muchas personas les disgustó el enfoque que la película le da a Lois Lane y Martha Kent, pero de muchas maneras, la película es sobre ellas. Cerca del inicio, por ahí de la mitad, y hacia el final del filme vemos las consecuencias de perder a un ser querido que no solo es pareja o hijo, sino también potencial para ideales y estabilidad. A ellas les cae la mayor parte de la Muerte de Superman, pero en honor a Kal-El de Krypton, ellas siguen viviendo una vida privada de luz. El tono general refleja la generación en la que la película fue producida, acercándonos a un futuro de escazos o contamidanos recursos y una perspectiva paliativa hacia la vida. La escena que abre la película es la grabación de un niño, viendo a Superman desde abajo, esperando escucharle decir qué es lo mejor de la Tierra, ante una pausa incierta pero reflexiva. Es aquí donde entra Batman, con Caballero de la Noche con los pensamientos más oscuros que un humano puede tener. Pero cada protagonista del filme representa un enfrentamiento ante el terror. No es coincidencia que la primera secuencia de acción tome lugar en Londres, una ciudad que representa en tiempos contemporáneos que el terror debe ser desafiado con valentía y no sumisión.

Hasta las escenas de pelea buscan dirigir la vista del público hacia coreografías marciales en cámara lenta como expresión artística masturbatoria. Y posiblemente aquí yace el mayor defecto de las películas que adaptan a superhérores de DC Comics: ese deseo de complacer a las masas y permanecer serio simultáneamente. Gracias a grandes artistas como Patty Jenkins, el mundo ha aprendido que Marvel tiene un digno enemigo, aunque Joss Whedon tenga que recibir el crédito fílmico para las historias de tanto la Liga de la Justicia de DC como de los Vengadores de Marvel. Vivimos en un mundo donde Star Wars y Star Trek tienen el mismo director gracias a Disney, y Disney debería representar calidad, esperanza y magia.

Justice League complace. Al menos me gustó, a pesar de un 3D ideal para migrañas y partes donde el diálogo hizo cuestionar al apreciado Kosh al lado mío “¿Quién escribió esto?”

 

Desde los roles apagados que recayeron sobre JK Simmons, Jason Momoa y Jeremy Irons, el potencial de esta película refleja apropiadamente el potencial de los superhéroes: algo intangible en la conciencia colectiva de la cultura humana, pero algo concreto en números de taquilla. Y afortunadamante, a nuestros superhéroes les queda mucha vida en el cine. Y mientras más oscuro sea el mundo, más real es nuestra necesidad de entretenimiento: aunque sea uno que aturda mientras pretende despertar conciencias. Al menos hay que intentar y creer juntos en la Verdad y la Justicia.

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