FOOD ADVENTURES

Review: Wall Street Bar & Lounge

Degusta Panamá nos invitó a una degustación en un lugar nuevo de la localidad, Wall Street. Según su descripción, es un bar de tapas para pasar un rato ameno al salir de la oficina.

El nombre hace pensar en algo opulento y frívolo, tal como su homónimo distrito del dinero – hasta que llegas y conoces la comida. Su logo: The Charging Bull. Quisiera saber cómo le hicieron por cuestiones de propiedad intelectual, pero aquí venimos a hablar de comida.

Nos costó un poco encontrar el lugar, ubicados en Marbella dentro de una plaza en donde reinan los lúpulos, los tatuajes geométricos y café es preparado por leñadores en plaid (el precio es para el mantenimiento de las barbas).

El local está bien decorado, muy minimalista y su punto focal diría que es el bar. Me dió una sensación de playboy’s mancave. Tenían pantallas que mostraban algún tipo de partido… en lo personal le hubiera puesto videos de Nasdaq o películas tipo Wolf of Wall Street, o hasta The Town. Me hubiese gustado que tuvieran sillas normales en vez de altas y taburetes, y la supremamente incómoda barra para sentarse (que si tienes algo de nalga, aunque sea poca, olvídalo). Creo que al tener un menú más allá de comida para picar, o tapas, los comensales necesitan estar cómodos.

Nos presentaron el menú de degustación de la noche y todo sonaba delicioso. Noté que tenían de todo un poco y según el menú regular, se especializan en tragos. Supongo que la comida es el agente absorbente de tanto alcohol.

Empezamos la velada con un coctél de maracuyá, flores comestibles, vodka (o ginebra, pero soy una chica de vodka) y otras cosas que no puedo recordar. Estaba bueno, pero sentí que el sirope que le echaron le daba un sabor a Trident. No era malo, pero hubiera preferido un trago más sencillo o quizás menos dulce.

Seguimos con los China Town Fried Siu Mai. DELICIA. Los amé y los comería mil veces más. Eran de puerco y camarón, acompañados por una salsa de sriracha y otra de soya. Normalmente no soy fan del siu mai, pero estaban tan buenos… que quiero escribirles una carta de amor.

Luego vinieron unos Queen Shrimps, langostinos apanados en coco rayado… me comí una porción extra, soy tragona pero no me remuerde la conciencia, estaban super crujientes y calientitos. Eran grandes, lo que me sorprendió que no solo era una gruesa capa de breading para darme un camarón bebé como estilan en muchos restaurantes. La salsa era el clásico sriracha mayo que todo restaurante utiliza en 2017. ¿Quizás para el 2018 lo sustituyan por un curry mayo? Creo que quedaría super bien con el sabor a coco de estos camarones.

Jamaican Style Bites. Las canastitas de maiz y marisco estaban ricas, la verdad me encantaron, pero si escuché comentarios de que la misma canasta de maíz estaba dura, o que la salsa era muy dulce, pero tenía un sazón muy caribeño. Vamos, si fríes algo de maíz, vas a tener un crust. Si serían algo que yo ordenaría otra vez. La presentación también estaba muy nice.

La Wall St. Burger. DAT BURGER. Teníamos para elegir entre hamburguesa o pasta. Elegimos ambas y compartimos…creo que fué la decisión atinada porque esa hamburguesa estaba como quieres una hamburguesa: grandota pero fácil de manipular, carne suave y jugosa, no tan condimentada, con mucho bacon y chorros de queso.

Y la pasta… Little Italy Sweet Plantain Ravioli, ravioli de plátano. Estaban ricos, algo dulces pero así son los plátanos maduros. La presentación estaba bien chic, un bowl blanco grandote con ravioli al dente en sus respectivo ragú de tomate y crema (salsa rosada) y una generosa cantidad de parmesano. Quizás mucho. Este tipo de queso, por su distintivo sabor amargo y añejado, puede llegar a ocultar todo el sabor de un plato en vez de complementarlo.

Tuvimos que esperar un rato luego de que sirvieron las primeras 3 hamburguesas… creo que las tenían listas y solo esperaban a que eligiéramos, luego fué una espera de aprox. 15 minutos por el resto de los platos. Ahí fallaron, ya para cuando sirvieron los últimos platos, ya otros habían acabado y siento que al haber sido una degustación, todo debió servirse a la par para generar conversación. La verdad quedé llena luego de comerme una porción de la hamburguesa, la espera y el acto de malabares que ocurría con mi cuerpo intentando no caer de mi asiento me tenía un poco overwhelmed para disfrutar el resto de mi comida. Así que tuve que recurrir a solicitar un doggie bag.

Al final nos dieron un postre sorpresa… que resultó ser un cherry shake. Estaba rico, sabía a helado pero con una textura un poco mas granizada y sirope de chocolate.

Veredicto: Tiene buenas cosas en el menú, muy buenas como las entradas y la hamburguesa. Pero no podría decir que es un restaurante como tal, ni un bar de tapas. Una ojeada al menú me hizo creer que es un bar que de especializa en coctéles y cervezas, la comida es un plus.

Siento que falta un poco de cohesión en el menú de degustación, predominaba el dulce y el ambiente está nice, puede mejorar, como todo lugar nuevo, there is room for improvement. La atención fué buena por parte de las chicas que nos atendieron, muy amables y pendientes de todo, pero el tiempo de la comida estuvo un poco off. Quizás por el volumen de gente (eramos unas 10 personas), pero éramos los único en el lugar… La ubicación podría tener un letrero visible desde la calle y sillas, por favor, sillas.

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